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¿Qué es el Design Thinking y cómo aplicarlo?

¿Qué es el Design Thinking y cómo aplicarlo?

Es un método para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de los usuarios. Proviene de la forma en la que trabajan los diseñadores de producto. De ahí su nombre, que en español se traduce de forma literal como "Pensamiento de Diseño".

Se empezó a desarrollar de forma teórica en la Universidad de Stanford en California (EEUU) a partir de los años 70, y su primera aplicabilidad con fines lucrativos como "Design Thinking" la llevó a cabo la consultoría de diseño IDEO, siendo hoy en día su principal precursora.

Empresas como Apple, Google o Zara lo utilizan. Al ser un gran generador de innovación, se puede aplicar a cualquier campo. Desde el desarrollo de productos o servicios hasta la mejora de procesos o la definición de modelos de negocio.

Para comenzar a utilizar la metodología es muy importante preparar estos cuatro puntos:

Los materiales: Las herramientas para promover la comunicación visual son los rotuladores, hojas de papel, notas adhesivas, lápices de colores, pegamento y una cámara de fotos.

El equipo: Es imprescindible que haya al menos una persona con conocimientos sobre la metodología que sepa guiar el proceso y trabajar en equipo para poder sumar puntos de vista, conocimientos y experiencia.

El espacio: Se necesita un sitio lo suficientemente amplio para trabajar en torno a una mesa, con paredes libres donde pegar la información que vayáis generando, un lugar luminoso e inspirador.

La actitud: Adoptar la "Actitud del Diseñador". Ser curiosos, observadores, empáticos, optimistas y positivos. Perder el miedo a equivocarse, y ver los errores como oportunidades.

El proceso de Desing Thinking se compone de 5 etapas

  • EMPATIZA: Comprende las necesidades de los usuarios para generar soluciones.
  • DEFINE: Selecciona la información que realmente aporta valor.
  • IDEA: Genera de un sinfín de opciones.
  • PROTOTIPA: Haz las ideas palpables y ayuda a visualizar las posibles soluciones.
  • TESTEA: Prueba los prototipos con los usuarios implicados en la solución que se está desarrollando. Esta fase ayudará a identificar mejoras significativas, fallos a resolver, posibles carencias. Durante esta fase se evolucionará la idea hasta convertirla en la solución que se está buscando.

 

Inicialmente esta metodología estaba muy relacionada con el desarrollo de productos, pero poco a poco ha ido evolucionando y se ha convertido en una herramienta sensacional generadora de innovación con la que pueden surgir ideas en cualquier sector y situación. Es de gran ayuda en la fase inicial de cualquier proyecto emprendedor durante el proceso de búsqueda de posibles ideas de negocio o en la innovación de productos o servicios de una organización.

Por estos motivos, se considera que la metodología Design Thinking aporta una guía de gran valor y que, cada vez más, es usada por las organizaciones más innovadoras para desarrollar productos y soluciones exitosas gracias al conocimiento sobre los usuarios y a la formación de equipos multidisciplinares que ofrecen diversos puntos de vista durante el diseño de los mismos. Y es que, por definición, esta metodología lleva implícita la necesidad de observar a los usuarios con el objetivo de buscar soluciones que se centren en ellos.